Novedades del séptimo arte y noticias actualizadas

Todo sobre las películas y detras de cámara.

Próximos estrenos

Los filmes mas taquilleros en las salas de cine mas importantes del país y el mundo.

Cine independiente y sus mejores representantes

Peliculas de culto, independientes y mas.

Los cortos mas aclamados por los cinéfilos

Todo sobre el universo de los filmes cortos y críticas con los que saben .

Cine boliviano y sus principales actores

Estrenos de peliculas nacionales y un repaso de los filmes mas conocidos y no conocidos.

Mostrando las entradas con la etiqueta CRÍTICAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta CRÍTICAS. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de junio de 2017

'Mujer Maravilla', con el látigo dando

POR WILLIAM VENEGAS

La Mujer Maravilla, así se le llamaba no hace mucho. Ahora el cine le borra el artículo “la” y nos llega el mismo personaje con la película Mujer Maravilla  (2017), dirigida de manera atildada por Patty Jenkins, sensibilidad femenina que bien se nota.

La película narra la historia de Diana de Themyscira desde niña, sin saber que ella será la mujer maravillosa que vendrá al conglomerado humano a luchar por la justicia, con identidad secreta de Diana Prince.

La formación de Diana de Themyscira sucede en una idílica isla de mujeres amazónicas, que se preparan para enfrentarse a Ares, dios de la guerra, y para entronizar la paz como lo quiere el gran dios Zeus. Esta parte de la película es simplemente exquisita.

Con gran manejo del espacio escénico, con personajes que resumen la filosofía humanista de la película y con la apertura de diálogos inteligentes, esta primera parte del filme se torna exquisita con la expresión visual de los elementos mitológicos. La plasticidad es digna de verse una y otra vez.

Pronto nos percatamos que la creatividad visual del filme es absoluta. Igual, de manera limpia, la trama se va insertando en ese mundo mágico, asume su desarrollo y crece con él, de manera cada vez más acuciosa y sin que la película se le vaya nunca de las manos a la directora Patty Jenkins.

Así tenemos Mujer Maravilla, filme para quien el amor universal es la solución de los problemas, al contrario de los superhéroes masculinos que muestran testosterona exagerada en sus aventuras. La Mujer Maravilla nació en diciembre de 1941 para las revistas de historietas que ahora llaman cómics.
Su autor fue William Moulton Marston, quien pensó en crear un superhéroe que luchara con el estandarte del amor; entonces, su esposa Elizabeth le pidió que no fuera un hombre, sino una mujer.

La escogencia de la modelo y actriz israelí Gal Gadot fue inesperado éxito, no solo por su belleza, sino también por el carácter que logra imprimirle a su personaje, tanto en la isla paradisíaca donde se forma, como luego cuando sale de ella, a la realidad tenebrosa del ser humano durante la Primera Guerra Mundial.

Es cuando la trama no solo resulta entretenida o excitante; sino también esperanzadora. A la Mujer Maravilla la conmueve el dolor ajeno. El filme no es solo un cúmulo de explosiones (que las hay), porque también asume un acercamiento a la bondad humana (una superhéroe que se comporta como en la parábola del buen samaritano).

El trabajo del elenco es aceptable al igual que su portentosa fotografía. Lo que me quedo sin entender es esa manía de llenar la película toda de música, por lo que se pierde el objetivo de que esta se limite a subrayar ciertas imágenes o secuencias. Por otro lado, con un poco más de cortes en el montaje, el filme habría logrado la perfección.

Lo que uno no puede ignorar es ese tono lírico que la directora extrae de sucesos no poéticos, como lo logró con su filme Monster (2003), historia prostibularia. Mujer Maravilla es película sobre el origen de una mujer-héroe (mostrado con fino sentido estético) y luego la aventura entretenida: narración inteligente ejecutada con carácter.
CALIFICACIÓN:
Título original:Wonder Woman
País: Estados Unidos, 2017
Género: Aventuras
Dirección: Patty Jenkins
Elenco: Gal Gadot, Chris Pine
Duración: 141 minutos
Cines: Cinépolis, CCM, Citi, Cinemark, Multi, Nova
Calificación: Cuatro estrellas de  cinco posibles

martes, 2 de mayo de 2017

El boliviano Kiro Russo registra la difícil vida de una mina de estaño

La película posee una dimensión sociológica que expone los principales problemas humanos de los mineros, sus mujeres e hijos.


El cineasta boliviano Kiro Russo describe con crudeza y elegancia la durísima vida de los mineros en "Viejo Calavera", brillante ópera prima que concursa en la Competencia Internacional del 19no. Bafici y que narra la historia de transformación de un joven maleante que pierde a su padre y se ve obligado a trabajar en la oscuridad claustrofóbica de las profundidades de la segunda mina de estaño más grande de Bolivia.

"Fue muy difícil y complejo entrar a la mina y poder filmar ahí, porque había demasiado desconfianza de los mineros y es muy peligroso además", recordó Russo, quien se las ingenió para vivir con ellos durante meses en la ciudad de Huanuni y en el interior de la mina del cerro Posokoni, donde, dijo, "existen kilómetros y kilómetros de cuevas que se extienden hasta 360 metros bajo tierra, una cosa monstruosa".

En una entrevista con Télam, el cineasta -que construyó en frecuentes borracheras "una relación muy intensa e íntima con los mineros"- sostuvo que buscaba "transmitir las sensaciones de la oscuridad constante de todos los días y la claustrofobia que te da vivir ahí dentro semanas enteras. Así es la vida en las minas. Por eso, para mí, las sensaciones debían estar por encima incluso de la misma historia".

"Quería filmar en el lugar más oscuro posible y ver qué pasaba. La mina era la consecuencia lógica. En la mina había cosas increíbles, pero me di cuenta que el de los mineros eran el tema más filmado en Bolivia y que todas las películas tenían las mismas característcas: Paternalismo y porno miseria. Por eso me propuse darle una vuelta a esa representación", afirmó.

Este cineasta boliviano formado en la Universidad del Cine de Buenos Aires, y premiado en los Festivales de San Sebastián y Locarno, ya había explorado el particular universo de los mineros de su país en el cortometraje "Juku", pero acá va mucho más a fondo, poniendo el foco en el drama del insoportable Elder Mamani, un joven grosero, borracho, drogadicto, vago y ladrón, que atraviesa en la mina el camino hacia una transformación.
 
Russo lo sigue en sus andanzas nocturnas en Huanuni, un pueblo minero ubicado en las faldas del cerro Posokoni, en el departamento boliviano de Oruro, donde una noche en la que se pasa de drogas y alcohol, y se salva por un pelo de ser linchado, se encuentra con la noticia de la muerte de su padre y, sin otra opción, debe viajar a las afueras de la ciudad, a instalarse en la pequeña casa de su abuela.

Allí su tío le consigue trabajo en la mina de estaño, un extenso laberinto de cuevas oscuras donde todos trabajan sin descanso, en condiciones precarias y peligrosas, pero Elder es tan rebelde, y le importan tan poco el trabajo y la sociabilidad, que choca permanentemente con sus compañeros, generando conflictos y altibajos en su periplo personal de transformación y crecimiento.

"En las minas corre mucho alcohol, como en cualquier parte del país. El alcohol es una cuestión cultural omnipresente en la vida de los bolivianos. Por eso la película toca fibras sensibles pero, al mismo tiempo, elude los elementos folclóricos, porque el folclore adormece el entorno y no deja ver la realidad. Hay una sobresaturación de esos elementos en el cine boliviano y no quería engrosarla con mi película", señaló Russo.

En ese sentido, la película posee una dimensión sociológica que expone los principales problemas humanos de los mineros, sus mujeres e hijos: "Muchos de ellos mueren por silicosis, una enfermedad muy común por la que los pulmones se llenan de partículas de mineral, se van convirtiendo en piedra y no te dejan respirar. Mueren muy jóvenes, con un promedio de vida de 40 años", advirtió el cineasta.

"Como principal meta en su vida, los mineros quieren que sus hijos no sean mineros. Los mandan a las ciudades grandes a trabajar y a estudiar. Pero en muchos casos esos mismos jóvenes niegan o se avergüenzan de sus padres. O terminan siendo pandilleros sin futuro. El problema es que dentro de la mina te vas a morir, pero fuera estás cagado porque no hay qué hacer", agregó.

El cineasta opinó que "hay una contradicción muy extraña, porque la figura de Evo Morales trajo de manera paradójica la cultura occidental a Bolivia. Antes vivían en otro tiempo, con raíces culturales muy profundas. Pero la llegada de Evo les permitió ver más del mundo occidental y ahora muchos buscan satisfacer ciertas ideas occidentales que supuestamente los hacen más importantes en la sociedad, como ostentar y aparentar".

Russo reveló que uno de sus objetivos era "transmitir el estado de borrachera y confusión continua del protagonista. Ahí se observa un conflicto generacional, porque muchos de estos tipos son maleantes totalmente despreciados por drogadictos y perdidos. Me relacioné con ellos y descubrí a Julio César Ticona, el protagonista, que tiene mucho talento frente a las cámaras".

"Julio fue el más profesional de todos, a pesar de los prejuicios de todos mis compañeros y de los mineros, que pensaban que no lo iba a poder controlar. Eso me demuestra que hay una sensibilidad artística en el mundo obrero, y eso es algo que no vemos porque tendemos a estereotipar mucho a las personas", añadió.

"Viejo Calavera" ofrece así un retrato admirable sobre la vida áspera y sacrificada de los trabajadores mineros bolivianos en las montañas, propio de un director que, pese a su juventud, se muestra sobrio y maduro en la elección de determinados espacios y personajes reales, y encuentra gran verosimilitud en el acercamiento casi documental a las situaciones que propone.

El largometraje de Russo es visualmente deslumbrante, posee recursos técnicos novedosos (el uso de una cámara de video hipersensible, por ejemplo, para poder grabar de día y de noche, en interiores o exteriores, sólo con luz natural) y despliega una puesta en escena hipnótica, mientras la cámara se interna junto al protagonista en las cuevas o en las noches profundas y estrelladas de las alturas donde vive.

"Siempre tuve obsesión por la oscuridad desde niño. Y quería poder filmar eso que antes era imposible", admitió Russo y explicó que "ahora con una cámara casi de juguete (la SonyA7) filmamos sin luces artificiales, únicamente con la luz de la Luna. Lo que más me interesa de la oscuridad es que abre un nuevo fuera de campo, porque propone una sorpresa que puede salir de ahí donde parece no haber nada, pero está".

Película “Volver al futuro” estuvo a un paso de no llamarse así

Un ejecutivo de Universal intentó darle un giro al nombre de la cinta, por encontrar que su título original era "muy de género"...